lunes, 2 de abril de 2012

La pedagogía de lo discontínuo.

No hay nada más delicioso que saborear una fresca ensalada después de llevar varias semanas en las que la dieta ha sido grasa y plana. Un delicioso mouse de chocolate negro puede ser una experiencia única tras días de ayuno de dulces, pero en el mundo de Milka lloro por una banderilla picante. Parece que absorvemos el mundo gracias a enfrentarlo a experiencias contrarias, a razones opuestas.

El otro día Maria Acaso nos invitaba a la rEDUvolucion en InterActúa y me enamoraba como siempre lo hacen energías que invitan a unir voluntades para una acción colectiva. Mi interés era político. Lanzar una ola de vanguardia que impregnara -aunque fuera solo un poco- los nuevos trajes de educadorxs que habrán de vestir lxs animadorxs socioculturales de la segunda mitad el siglo XXI. Así que nadie mejor que ella para lanzar la pandemia.

Sin embargo mientras escuchaba razones, invitaciones y reactivos volvía a la idea de que la revolución educativa de nuestra época no va a dirigirse al cambio sino a la ruptura.

Romper con el espacio y con el tiempo son, posiblemente, los dos retos que -desde hace años- más me interesan en la educación. Ser capaz de generar micro-revoluciones que convivan en el marasmo fangoso de horarios y espacios estancos. Espacios con muros, rejas, puertas, tarimas y pizarras. Tiempos con sirenas de cambio de clase, acciones de cincuenta y cinco minutos, madrugones de autobús y tabiques que rompen el tiempo vital entre el "privado" y el "profesional"... quizá algún día entienda esa diferencia; desde luego en este último cuarto de siglo que llevo etiquetado de profe: NO.

¿Hay que cambiar la educación?. Posiblemente lo que haya que tener es una actitud de cambio. Una capacidad de análisis micro-político (con Ball, Carr, Kemmis, Simon... que tanto me marcaron y aún); pero sabiendo que la ruptura es posible ya. Que no hace falta esperar más de lo que tu micro-espacio te permita. Tus relaciones. Tu entorno. Tu cuerpo y el de los que te rodean. 

Un ejemplo es InterActúa, pero a diario tengo la suerte de vivir más: viajes que compaten aprendizajes, fiestas que empoderan, performances, instalaciones, acciones que salen de las clases, redes sociales que generan espacios y tiempos discontínuos de aprendizaje mutuo y constante. Los materiales de aprendizaje más potentes están ahí y crecen cuando los manipulamos, los re-creamos, los hacemos nuestros: pro-común en definitiva. Algo así está pasando en el grupo de facebook sobre InterActúa que está sirviendo para nuevas relaciones, actividades, intercambios... pequeñas revoluciones en el marasmo fangoso: ¿micro-rEDUvoluciones?; quizá, pero también ocasiones en las que lanzar redes que unen esas micro-revoluciones en torno a pequeños sucesos. 

En este caso el entorno era una piscina, una granja, una nave industrial y un pequeño pueblo de Toledo. Allí invitamos a romper espacios y tiempos educativos con propuestas y amigos: Lars con sus comunidades de aprendizaje, Miguel con la creatividad, Rakel con el clown, Piccola con su taller-concierto de percusión, las gentes del BB con sus "cuerpos habitados"... y más.

Ahora vacaciones de primavera..... Que rompemos mañana mismo en el CSA Tabacalera para preparar el viaje a Marruecos y también buscar en reencuentro tras las Jornadas.

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